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3 razones para visitar el Carnaval de Villarrobledo

Dúo Dos Freskitos (Vida y Muerte) | Dos Freskitos Duo (Life & Death) | Dos Freskitos Duo (Vie et mort) Dúo Dos Freskitos (Vida y Muerte) | Dos Freskitos Duo (Life & Death) | Dos Freskitos Duo (Vie et mort)

Recuperamos y reformulamos hoy sendos artículos sobre historia del Carnaval de Villarrobledo que publicamos originalmente en el portal Carnaweb.vdo (www.carnavalvillarrobledo.com), entre 2000 y 2012.

El Carnaval de Villarrobledo tiene una serie de elementos originales que lo hacen único, entre todas las fiestas de este tipo, en todo el mundo. En este artículo te mostramos tres de los motivos que lo hacen tan singular: su duración, su arraigo y su universalidad.

1. Duración: dando la brasa después de la ceniza...

Programa del Carnaval de Villarrobledo 1966Se dice popularmente que el Carnaval de Villarrobledo es la única fiesta de diez días, en el mundo, que dura once. No es que en esta localidad tengan el secreto de manipular el tiempo a su antojo. Esta paradoja se explica porque, en la actualidad y oficialmente, el Carnaval de Villarrobledo dura diez días, pero, oficiosamente y de facto, dura once. Comienza el día de Jueves Lardero, con la Llegada de Los Juanes y acaba el primer Domingo de Cuaresma. Hoy en día es bastante habitual que los Carnavales rebasen el Miércoles de Ceniza y se sigan desarrollando ya entrada la Cuaresma. Pero en Villarrobledo siempre ha sido así, incluso en épocas donde los condicionantes religiosos y políticos eran mucho más fuertes e influyentes sobre la sociedad civil.1 Ya Agustín Sandoval afirmaba en 1961, refiriéndose a los Carnavales antiguos y en comparación con los que se celebraban a esa fecha:

"los bailes de Carnaval duraban toda la semana, y algunos años se prolongaban hasta tres o cuatro días después de Piñata [primer domingo, después del Miércoles de Ceniza], llegando a veces hasta una semana más entre una restringida selección de amistades"2

Hay que resaltar que esa afirmación se estaba haciendo, y publicando en un medio escrito, en una época (1961) en que todavía estaban prohibidas las fiestas en España y aún estaba vigente la temida Ley de Prensa franquista (1938- 1966), que instauraba la censura previa y sancionaba todo escrito que “directa o indirectamente tienda a mermar el prestigio de la Nación o del Régimen, entorpezca la labor de Gobierno en el Nuevo Estado o siembre ideas perniciosas entre los intelectualmente débiles”,3 pues “siendo la prensa órgano decisivo en la formación de la cultura popular y, sobre todo, en la creación de la conciencia colectiva, no podía admitirse que el periodismo continuara viviendo al margen del estado”.4 Sandoval achaca la culpa de la falta de esplendor de los Carnavales, en comparación con los "famosos que con tiempo se preparaban", nada menos que a "las censuras y las dificultades surgidas” que consiguieron que entre 1940 y 1960 las fiestas no fueran “ni una sombra de lo que fueron". Hay que reconocer el mérito que tuvo aquel escrito en esas circunstancias, aunque, como buen historiador, creemos que simplemente aspiraba a reflejar, lo más fiel y objetivamente, un hecho de relevancia para Villarrobledo.5

Esta costumbre de alargar los Carnavales viene de muy antiguo, y se puede rastrear, ya en 1909, cuando un periódico regional se hace eco, escandalizado, de la celebración de un baile de máscaras el Domingo de Resurrección:

"La nota final y discordante por cierto ha sido el baile ¡de máscaras! anunciado a bombo y platillo el mismo Sábado Santo y celebrado en la noche del Domingo de Resurrección.
– Me ha parecido oír mal, ¿ha dicho Ud. baile de máscaras?
- Sí, señor, de máscaras. Sí, señor, de máscaras.
- Vaya Ud. con Dios; ‘los nabos en adviento y las máscaras en su tiempo’"6

Esta costumbre de alargar los Carnavales viene de muy antiguo, y se puede rastrear, ya en 1909, cuando un periódico regional se hace eco, escandalizado, de la celebración de un baile de máscaras el Domingo de Resurrección. La polémica vino precedida por un incendiario artículo, publicado en el mismo rotativo, en Carnavales, por un sacerdote local, en el que se protestaba por la celebración de bailes de en las ruinas del convento de san Francisco.7 Parece que los habitantes de Villarrobledo, eso sí, respetando la celebración de la Semana Santa, contestaron de esa contundente manera al cura Moreno.

Existe otra jugosa noticia, de 1934, acerca de la anómala extensión de las fiestas en Villarrobledo. En esas fechas el concejal Joaquín Chirlaque presentó una queja ante el Alcalde por el destino que se había dado a los ingresos económicos por unas rifas que se hicieron durante el Carnaval. Se refería, en concreto, a unos bailes celebrados el 21 de febrero, es decir, 7 días después del Miércoles de Ceniza de ese año (14 de febrero):

"¿Me puede decir el Sr. Alcalde qué cantidad han ingresado en la Beneficencia municipal por el 5 % de impuesto de recaudación de espectáculos públicos durante la Semana de Carnaval? ¿Me puede explicar el Sr. Alcalde si ha autorizado él las rifas realizadas en el Círculo Mercantil en el baile de máscaras el día 21 de los corrientes?"8

Por su parte, todas las fuentes orales insisten en que los Carnavales, durante el franquismo, se seguían celebrando tras el Miércoles de Ceniza. De hecho se ha recuperado un programa de mano de 1966 que anuncia la celebración de bailes, en el Círculo Mercantil los días 20, 22, 24, 26 y 27 de febrero. Es decir el Domingo y el Martes de Carnaval, los primeros jueves y sábado de Cuaresma y el Domingo de Piñata. Nada raro en Villarrobledo, ni siquiera en la católica y apostólica España de aquella fecha. 

2. Arraigo: el "Carnaval oculto" a ojos de todos.

El Círculo Mercantil e Industrial de Villarrobledo en 1935Desde que existen los registros más fiables y referencias directas, se puede afirmar que en Villarrobledo se han celebrado Carnavales, sin interrupción, desde principios del siglo XIX hasta hoy. La ciudad ha sorteado todas las prohibiciones e impedimentos que se han puesto a estas fiestas a lo largo del tiempo. Sin remontarnos excesivamente, puesto que "parece una constante la preocupación, de los próceres de la patria, por regular y, en ocasiones, constreñir y restringir los excesos carnavaleros";9 ni la Real orden circular de 19 de enero de 1921,10 ni las de 19 de febrero de 192911 y 12 de febrero de 1930,12 impidieron o deslucieron el Carnaval troyano. El único motivo que, desgraciadamente, logró detenerlo fue la Guerra civil española de 1936 a 1939. Los violentos acontecimientos acaecidos en la ciudad en esas fechas, originados por uno y otro bando, hicieron prácticamente imposible la participación multitudinaria en la fiesta; aunque cabe la posibilidad de que algunos vecinos y vecinas la celebrasen, a título personal, aún exponiendo a grave riesgo su propia vida. En el plano legal, aunque las prohibiciones franquistas de 193713 y 1938,14 que afectaban a la celebración del Carnaval en la zona nacional, no estuvieron vigentes en Villarrobledo hasta finales de marzo de 1939, al ser zona republicana...

"En realidad no eran tiempos de 'exteriorización de alegrías internas' en ninguna zona: ni en la 'republicana', ni en la 'nacional'. El Carnaval tradicional no tenía sentido en una España que se había vuelto demente por completo. La diversión inocente del Antruejo, trasgresor, subversivo y que cambia las normas y la cotidianeidad, no podía hacer nada contra la perversión absoluta de todo tipo de regla, social o natural, que implica el hecho de asesinar salvajemente a los de tu especie y, para colmo, los más cercanos y allegados. No tenían sentido los 'combates' de confeti y serpentinas donde había batallas reales de balas y morteros. No tenía sentido vestir la máscara y el disfraz de ese 'otro yo', quizá anhelado, porque miles de jóvenes pacíficos, buenos y honrados eran obligados a asumir el papel de máquinas de asesinar a sus hermanos, a modo de sangriento Mister Hide. No tenía sentido cambiar la normalidad por unas fechas, porque el orden cotidiano era la excepción: la guerra civil, un 'Carnaval' atroz, sangriento, trágico e injustificable, desde todo punto de vista, se había apoderado del país por completo. Si en Villarrobledo, ciudad que, como casi ninguna, vivió con tanta intensidad la preguerra, la guerra y la posguerra, no había alegrías, ni internas ni externas, en ninguna familia… ¿qué narices había que celebrar?"15

Desde que existen los registros más fiables y referencias directas, se puede afirmar que en Villarrobledo se han celebrado Carnavales, sin interrupción, desde principios del siglo XIX hasta hoy. La única legalidad vigente que afectó directamente a la ciudad, por esas fechas, fue la prohibición de 1940.16 Aún así, ese mismo año se retoman los bailes de máscaras del Círculo Mercantil, sólo para los socios. Dicha sociedad no era, precisamente, un núcleo anti-franquista, pero los Carnavales de Villarrobledo, incluso en esos momentos tan duros, han estado, estuvieron y deben de estar por encima de las ideas políticas. Y en 1943, puesto que la fiesta se volvía a celebrar otra vez en la calle, se abrieron dichos bailes al público, en general. Respecto a los Carnavales anteriores, hay noticias fiables de la celebración de los últimos, antes de guerra, en 1935.17 De hecho, ya ese mismo año una popular revista de tirada nacional recoge el siguiente texto: “visitamos el Círculo Mercantil acompañados por su presidente don Laurentino Rosillo, uno de los manchegos más ardorosamente entusiastas de su tierra, el cual nos describía lo que era en los días de Carnaval ese centro apolítico, cultural y recreativo, cuya suntuosidad nos produjo admiración”,18 cuestión totalmente extraordinaria para una población que no era capital y cuyo acceso a los medios de comunicación de más alcance era muy limitado.

Es hacia principios de la década de 1980 cuando los Carnavales se transforman profundamente, y adquieren la configuración que tienen hoy en día... Comenzando el Jueves Lardero, con la Llegada de Los Juanes, siguiendo el Primer Viernes de Carnaval con la Inauguración oficial. El Sábado de Carnaval tiene lugar el primer desfile de agrupaciones locales de adultos, que da paso al correspondiente desfile local infantil del domingo. El lunes es el día del Rastrillo de Carnaval, el martes el día del Orgullo Manchego, el Miércoles de Ceniza se entierra la Sardina en casi todo el mundo, pero, en Villarrobledo, no es más que el ecuador de la fiesta. Al Entierro le siguen el Concurso de Bodas del jueves. El Segundo Viernes es el desfile regional infantil mientras que el Segundo Sábado es el desfile regional de agrupaciones de adultos. El colofón de este maratón carnavalero lo pone el Concurso de Gachas del Domingo de Piñata. Éstas son las actividades principales, pero todas y cada una de las tardes se celebran actividades del Carnaval Infantil, al igual que todas las noches hay concursos de disfraces en el epicentro carnavalero villarrobledense. Todo ello, sin contar con que, en cada rincón y en todo momento, durante esos 10-11 días, uno puede encontrarse, en Villarrobledo, una sorpresa en forma de montaje callejero.

3. Universalidad: Carnaval urbi et orbe.

Cartel del Carnaval de Villarrobledo de 1987Un tercero, de entre todos los calificativos que definen el Carnaval de Villarrobledo, es el de su condición de fiesta universal.

"Ricos y pobres, hidalgos y pecheros, clases acomodadas y clases populares, caciques y braceros, lecinciaos y zarrios, fumadores y no fumadores..., nadie parecía privarse de celebrar un Carnaval urbi et orbe en la, entonces, villa. A simple vista, esa dualidad puede parecer un reflejo de los pretendidos villarrobledos antagónicos que, recordando a Machado, más de una vez nos han hecho llorar. Pero es sólo un espejismo, o una dicotomía ficticia, producto de un análisis superficial: las crónicas y los testimonios ya insisten en que, el callejero y el de los salones, no son Carnavales estancos, pues metidos en jarana tirios y troyanos (nunca mejor dicho, esto último), al final acaban mezclados en las calles, la Visita de Máscaras, los Bailes de Asalto, los de los salones, etc. El sabio don Carnal, aún revestido con su aura de anarquía, lubricidad y transgresión, en realidad está tratando de enseñar el camino para romper las pretendidas barreras: las Carnestolendas vencen las imposiciones, igualan condiciones sociales, emparejan ideas, engrasan la maquinaria social... Hagámosles caso"19

Ya hemos visto, en el mencionado caso del concejal Chirlaque en la década de 1930, como se refiere el ingreso habitual de un porcentaje de la recaudación de los bailes, destinado a la beneficiencia,20 un antecedente de los actuales Servicios Sociales. Esa vertiente del Carnaval inclusivo e igualitario se pone de manifiesto, hoy en día, en la activa participación de comparsas y agrupaciones de centros de educación especial y otros dispositivos para personas con discapacidades. Ese Carnaval solidario también está presente en actividades como la Antología de la Verbena, espectáculo organizado por la Comparsa Anthrax a beneficio de las asociaciones de autoayuda de la ciudad, o la tradicional comida del día del Orgullo Manchego, organizada por la Asociación de Familiares y Enfermos de Alzheimer.

Por último, otro de los aspectos actuales más llamativos de esta fiesta villarrobletana, considerado como la auténtica joya de la corona, es el Carnaval infantil, que también tiene mucho que ver con este carácter universal de este Antruejo manchego, que queremos resaltar. Desde muy antiguo, existe una gran tradición por celebrar esta fiesta de disfraces entre los más pequeños. De hecho, los más antiguos testimonios gráficos que se han recuperado sobre la fiesta (1930 y 1932), son de niños disfrazados y preparados para participar en los bailes de Carnaval.21 El Carnaval Infantil de hoy en día, que se comenzó a gestar a mediados y finales de la década de 1970 y principios de la de 1980, está enfocado fundamentalmente a servir como cantera carnavalera para el futuro y a crear afición por esta fiesta y su engrandecimiento. Y, por lo que vamos viendo cada año, ese anhelo se está consiguiendo.

PARA SABER MAS: PLAZA SIMÓN, A. (2010): "Entre los bailes macabros y las dificultades y censuras surgidas: notas sobre las Carrestoliendas de Villarrobledo, entre el inicio del siglo XX y el Franquismo temprano" en SANTOS SEGOVIA, A. & PLAZA SIMÓN, P. M. -coord- (2010): Antropología e historia de los carnavales de Villarrobledo: aproximación desde las ciencias sociales. Villarrobledo, Organismo Autónomo "Miguel de Cervantes".

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NOTAS:

 

[1] PLAZA SIMÓN,A. (2010): "Entre los bailes macabros y las dificultades y censuras surgidas: notas sobre las Carrestoliendas de Villarrobledo, entre el inicio del siglo XX y el Franquismo temprano" en PLAZA SIMÓN, P. M. & SANTOS SEGOVIA, A. -coords.- Antropología e historia de los carnavales de Villarrobledo. Villarrobledo: Ayto. de Villarrobledo.

[2] SANDOVAL MULLERAS, A. (1961) Historia de mi Pueblo: La Muy Noble y Leal Ciudad de Villarrobledo, pp. 261. Albacete: Diputación Provincial.

[3] BOE (1938) “Ley de Prensa”, Boletín Oficial del Estado, nº 549 (23 de abril de 1938), pp. 6915- 6917.

[4] Ibíd., p. 6917, col. 1.

[5] SANDOVAL MULLERAS, A. (1961) ob. cit..

[6] ZENIT- MAR (1909) “Noticias”, en El Castellano, nº 275 (17 de abril de 1909), p. 2.

[7] MORENO, F. J. (1909) “Baile Macabro”, carta en El Castellano, nº 269 (6 de marzo de 1909), pp. 2-3.

[8] AHMV Libro de actas: del 25 de octubre de 1933 al 25 de abril de 1934, Caja 54- A, nº 13, fols. 62v- 63r.

[9] PLAZA SIMÓN,A. (2010): ob. cit.

[10] GACETA DE MADRID (1921) “Real Orden Circular de 13 de enero de 1921”, Gaceta de Madrid, nº 14 (14 de enero de 1921), p. 170, col. 3ª.

[11] "[se] tiene a bien disponer que, en adelante, el Carnaval no se considere como un período de días festivos, sino que el lunes y martes siguientes al domingo de Quincuagésima sean días laborables por completo en oficinas públicas y comerciales, Bancos, Centros docentes y Establecimientos industriales, no permitiéndose en la calle disfraces ni salida de comparsas más que desde las doce de la noche del sábado al amanecer del lunes, pudiéndose celebrar la fiesta llamada de Piñata durante igual número de horas referidas al domingo así nombrado vulgarmente". GACETA DE MADRID (1929) “Real Orden Circular, Núm. 36, de 19 de febrero de 1929”, Gaceta de Madrid, nº 51 (20 de febrero de 1929), p. 1367, col. 3ª.

[12] “S. M. el Rey (q. D. g.), a propuesta del Consejo de Ministros (...) [decidió] disponer se mantenga la vigencia de la Real orden aludida, con las limitaciones que la misma establece respecto a las llamadas fiestas de Carnaval”. GACETA DE MADRID (1930) “Real Orden Circular, Núm. 60, de 12 de febrero de 1930”, Gaceta de Madrid, nº 45 (14 de febrero de 1930), p. 1171, col. 2ª.

[13] “En atención a las circunstancias excepcionales por que atraviesa el país, momentos que aconsejan un retraimiento en la exteriorización de alegrías internas, que se compaginan mal con la vida de sacrificios que debemos llevar, atentos solamente a que nada falte a nuestros hermanos que velando por el honor y la salvación de España luchan en el frente con tanto heroísmo como abnegación y entusiasmo, este Gobierno General, ha resuelto suspender en absoluto las fiestas de Carnaval. Y a estos efectos, encarezco a V. E. tome las disposiciones oportunas para su exacto cumplimiento, evitando pueda celebrarse ninguna clase de estas fiestas en días tan señalados en los que nuestro pensamiento debe estar de corazón al lado de los que sufren los rigores de la guerra y de los que ofrendan su vida en defensa de nuestra santa causa de redención”. BOE (1937) “Orden Circular de 3 de febrero de 1937”, Boletín Oficial del Estado, nº 108 (5 de febrero de 1937), p. 321, col. 1.

[14] “persistiendo las razones que aconsejaron en el pasado año análoga decisión, este Ministerio [del Interior] ha dispuesto que se mantenga la suspensión absoluta de las llamadas fiestas de Carnaval”. BOE (1938) “Orden de 22 de febrero de 1938”, Boletín Oficial del Estado, nº 491 (24 de febrero de 1938), p. 5931, col. 2.

[15] PLAZA SIMÓN,A. (2010): ob. cit.

[16] “suspendidas en años anteriores las llamadas fiestas de Carnaval, y no existiendo razones que aconsejen rectificar dicha decisión, este Ministerio ha resuelto mantenerla y recordar, a todas las autoridades dependientes de él, la prohibición absoluta de la celebración de tales fiestas”. BOE (1940) “Orden de 12 de enero de 1940 resolviendo mantener la prohibición absoluta de la celebración de las fiestas de Carnaval”, Boletín Oficial del Estado, nº 13 (13 de enero de 1940), p. 277, col. 2.

[17] PLAZA SIMÓN,A. (2010): ob. cit.

[18] BARÓN DE ALMAJAR (1935) “Reportajes a vuela pluma. Impresiones de un viaje por La Mancha Oriental”, Revista Blanco y Negro, vol. 45, nº 2285 (5 de mayo de 1935), p. 60.

[19] PLAZA SIMÓN,A. (2010): ob. cit.

[20] AHMV ob. cit.

 

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